jueves, 30 de julio de 2009

El misterio de Betelgeuse

Aunque no es una noticia de primerísima actualidad, ya que los primeros medios dedicados a la astronomía publicaron la noticia el día 15 de este mes, yo me digno, en el 1er mes de vida de este blog, a dar información sobre lo que se especula entre las Agencias Espaciales de todo el mundo.

Betelgeuse es la novena estrella más luminosa del firmamento y se trata de una supergigante roja. Su medida está en torno a 5 UA -unidades astronómicas, que es la distancia de la Tierra al Sol-y, para que nos hagamos una idea, si esta estrella fuera nuestro Sol su diámetro llegaría hasta la órbitra de Júpiter. Ya se que toda esta información no le interesará a casi nadie y que muchos estarán pensando qué puede tener importancia de todo esto. Bueno, antes de proseguir, les pido que detengan un momento su lectura y se imaginen a esa estrella, enorme, caliente, abrasadoramente roja... y ahora imagínesenla explotando y devastando lo que tiene alrededor. Impresionante...y muy lejos de nosotros, pensarán. Pues no. Aunque la estrella se encuantra a 500 millones de Años Luz de nosotros, una explosión de semejante calibre se podría ver en el cielo durante meses o años con la misma intensidad con la que brilla la Luna. Y es que, lejos de la teoría de las supernovas, hasta hace unas décadas los científicos, basándose en testimonios chinos y en los de Tolomeo, ambos del Siglo I, creían que esa estrella se acababa de convertir en una supergigante roja, y por lo tanto el proceso duraría millones de años. Pero desde 1993 ha ocurrido justo lo contrario. Desde esa fecha, Betelgeuse se ha contraído notablente. Tanto que en estos momentos ha perdido un 15% de su masa, que es como la distancia de Venus al Sol. Parece increíble pero es cierto. Según parece, esta estrella, de avanzar en un proceso de colapsamiento estaría comenzando a utilizar el hierro y otros materiales pesados y se dirigiría hacia la "gran detonación" que conocemos como supernova...aunque la imprevisible estrella también podría colapsarse por completo y convertirse en una estrella de neutrones -la estrellita más apagadita y pequeñita que puede haber- o convertirse en un agujero negro, más desconocidos que el propio cosmos. Ya ven, pero los astrofísicos están alerta, porque su tendencia le hace tener todos los billetes ganadores para la supernova, debido a su masa.
Y es que pese a la distancia, lo menos que le puede suceder a la Tierra es que veamos durante meses un punto brillante en el firmamento; lo peor es que cuando una estrella explota libera partículas de todo tipo, entre ellas de alta energía. Si en el momento de la explosión su inclinación está en dirección a la Tierra, la liberación de estas partículas podría afectar hasta a la capa de ozono, y si esto no sucede las radiacciones de alta energía podrían afectar a los satélites de telecomunicaciones y militares, y podría hasta impedir durante cientos de años que las misiones espaciales sobrevivan fuera de a magnetosfera terrestre. Quizá por eso la ESA y la NASA están adelantando proyectos por si la cosa se complica. Y es que con el cosmos todo es novedoso e incierto. La luz de esa estrella nos llega con 500 000 000 de años de retraso, y esos cambios que llevamos observando llevan esa demora. Así que estamos hablando de futuro, pero a lo mejor, en el lugar donde se encuentra esa estrella, en estos momentos sólo encontramos una gran nube de partículas o un agujero negro o una diminuta estrella no visible que catalogamos como estrella de neutrones.