Todos los españoles, hasta a los que el fútbol les da igual han celebrado la primera Copa del Mundo que logra adjudicarse la Selección Española en toda su historia.
La victoria en el Soccer City no fue precisamente sencilla, ya que tuvimos delante a una selección holandesa lo único que demostró fue no saber jugar al fútbol pero sí ser unos expertos en hacer faltas.
Diez minutos antes de que comenzara el encuentro se cantaron los himnos de Holanda y España y se procedieron a las fotos y a los saludos con los dirigentes de la FIFA y del país surafricano.
Una vez comenzado el partido se desata la euforia. La Selección, nerviosa comienza a sentir que puede enlazar jugadas ya que Holanda presiona pero parece esperar un contragolpe. En los primeros 15 minutos, España logra hacer hasta tres ocasiones peligrosas de gol. Holanda, que no iba a permitir que España jugara a su peligroso ritmo decidió calentar el gélido estadio a base de golpes. Antes del minuto 30 de partido ya llevaban unas cuantas tarjetas amarillas y aún perdonó alguna roja directa el colegiado como la patada en el pecho a Xabi Alonso por parte de un jugador holandés. Durante el resto de primera parte los centroeuropeos consiguieron lo que pretendían: desestabilizar a España. Sin embargo el descanso fue reparador para los nuestros.
Tras la reanudación España salió decidida a tocar y a olvidar las faltas holandesas. España tocó y tocó pero aún no conseguía enlazar su peligroso juego. Holanda tuvo en esta mitad la más clara: Robben se marchó solo desde el centro de campo y tras intentar regatear a Casillas éste, grande, metió el pie y desvió el balón a córner.
También Robben intentó otra en la que previamente hizo falta a Puyol, éste intentó derribarle y Casillas, otra vez, salió con todo su potencial y se llevó el balón.
A partir de estos momentos España descubrió su toque y creó peligro. Sin embargo no fue suficiente con 90 minutos. En la prórroga España demostró más superioridad que los holandeses y a siete minutos del final Iniesta encontró el hueco y con un disparo cruzado hizo justicia.
El gol desató la furia. Todo el banquillo, incluído Del Bosque saltaron a celebrarlo con Iniesta y la grada parecía derrumbarse, pese a que la afición española estaba en inferioridad numérica con la holandesa. Aquí en España también saltamos todos, sobre todo por la justicia que daba ver vengadas tan sucio juego por parte de Holanda con ese tremendo gol. La "oranje" se dedicó a protestar al árbitro y a demostrar su rabia golpeando el balón. Desde el gol, los centroeuropeos botaron en largo y a la desesperada sin lograr forzar los penaltis y ganando así, de la mejor forma posible, España el Mundial.
La emoción invadió el estadio. Algunos de los jugadores derramaron sus lágrimas de la emoción de verse campeones después de tanto esfuerzo. Casillas levantó la Copa desatando la euforia en toda España. España es la campeona.
La Selección desata el orgullo nacional
Aunque sólo haya durado lo que ha durado el Mundial, el orgullo español se desató "goleando" a todo nacionalismo. En todas las regiones hubo banderas rojigualdas ondeando al viento, camisetas de la Roja y celebraciones de la victoria. La gente perdió el triste pudor a demostrar su orgullo por la Nación Española, dejando de lado las absurdas diferencias creadas con la Guerra Civil de hace 70 años. España tembló durante un mes, recuperó su identidad y machacó a todos los discursos políticos. España, por una vez recuperó su honra.
Últimos en economía, líderes en el mundo deportivo
Aunque somos débiles en materia económica, España es líder en el mundo deportivo. Las victorias de los tenistas españoles, de la Selección de Baloncesto y de Fútbol, entre otras, han conseguido que estemos en la élite deportiva. La única mala noticia fue que España perdió en la Copa Davis. ¡Qué se le va a hacer!
Desde aquí, Historias de Cardiel, muchas felicidades a esta selección que todo se lo merece.

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